Sean Baker nos lleva de viaje a la infancia mágica y trágica de la pequeña Moonee. 

El director Sean Baker (Starlet, 2012) forjó su carrera en el cine independiente más under. Siempre centrado en historias con un trasfondo o una temática social comprometida, este cineasta captó la atención del mundo con su película de 2015 TangerineDicho film nos lleva de viaje a un día en la vida de Sin-Dee (Kiki Rodriguez), una prostituta transgénero con el corazón roto; y se llevó el aplauso de la crítica, el público y varios premios a lo largo de su gira por los más prestigiosos festivales internacionales de cine. La verdadera proeza de Baker (además de crear una historia muy humana, realista y encantadora) se debe a como el director decidió filmar la película: limitado por un presupuesto escaso, Baker rodó la totalidad de Tangerine con 3 teléfonos iPhone s5. La técnica no solo logró cimentar a Tangerine por una película única por su aspecto visual, sino que también catapultó a Baker a la fama internacional, permitiéndole acceder a mayor financiación para sus películas y demostrando que este realizador no deja que el dinero o la falta de recursos se interponga ante su ambición de contar buenas historias.

Moonee (Brooklynn Prince) es una simpática, adorable e hiperactiva niña que vive en el hotel Magic Castle junto a su mamá Halley (Bria Vinaite) y su amigo Scooty (Christopher Rivera). Su madre es una amorosa pero irresponsable mujer joven que no consigue trabajo, vive de la ayuda social y los trabajos esporádicos que consigue para pagar el techo y la comida de su hija. Moonee y Scooty, junto a niños de otros hoteles vecinos como Dicky (Aiden Malick) y Jancey (Valeria Cotto) se la pasan corriendo, jugando, viviendo aventuras y haciendo travesuras para exasperar a Bobby (Willem Dafoe), el manager del hotel, ajenos a la dura realidad que los rodea.

Tal vez uno de los temas más explorados y explotados en el cine es la historia de la magia de la infancia y la pérdida de la inocencia. El triunfo de Baker es presentar uno de los tópicos más trillados de la cinematografía y cargarlo de tanto humanismo, sinceridad y belleza que se convierte en una historia única y especial. Brooklynn Prince es una absoluta revelación, la joven actriz es el alma y el corazón de la película, llena de vida y poseedora de la innata habilidad para hacer reír o llorar al espectador con la misma facilidad.

De la misma manera, la habilidad de Baker al desarrollar la historia resuelve relaciones de personajes extremadamente complejas con una simpleza que impresiona. El más claro ejemplo es la relación madre-hija entre Moonee y Halley, nadie duda que la joven ama a su hija con todo el corazón y está dispuesta a hacer lo que sea para pagar por su techo y comida, sin embargo su irresponsabilidad y falta de madurez hace que a veces el espectador cuestione si lo mejor para Moonee es vivir junto a su progenitora.

Otro rol importante y complejo (aunque más silencioso) es el de Bobby, que actúa como una suerte de figura paternal reticente y gruñona. Sin dudas estamos ante la mejor actuación en la carrera de Willem Dafoe, el actor desaparece totalmente en el papel y dejamos de vera una celebridad «haciendo de hombre común», sentimos que es otra persona.

Proyecto Florida es un film con una cinematografía impecable, de una belleza que deslumbra (excelente labor de Alexis Zabe en la dirección de fotografía) con sus juegos de luces y sombras y los colores pasteles que son un deleite en cada fotograma. Una película que no solo nos presenta a un grupo de adorables niños y sus aventuras diarias sino que también nos muestra, con un sincero realismo y mucha sensibilidad, el día a día de un sector social poco representado en el cine. Una pequeña y enorme historia llena de minúsculos detalles que dicen mucho.

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Título original: The Florida Project

Año: 2017

Duración: 115 minutos

Dirección: Sean Baker

Guion: Sean Baker, Chris Bergoch

Elenco: Brooklynn Prince, Bria Vinaite, Willem Dafoe, Valeria Cotto, Christopher Rivera, Aiden Malick, Mela Murder.