Luego del gigantesco éxito de The Avengers, Marvel Studios da inicio a la Fase 2 con el personaje que catapultó este universo al éxito.

Cuando el mundo de Tony Stark es desgarrado por un formidable terrorista llamado el Mandarín, el héroe de hierro emprende un viaje de venganza.

Remplazando a Jon Favreau en la dirección, llega Shane Black y desde el primer segundo de la película nos da una película característica de él. Diálogos veloces, dinámicos y divertidos, un narrador contando los eventos, mucha acción y todo transcurre en navidad. Es una película 100% de autor y se nota, algo que no siempre se ve en el MCU. Black no escasea en escenas de acción. Desde el ataque en la mansión de Tony, la pelea en el pequeño pueblo de Illinois, el asalto a la guarida del Mandarín, el rescate del avión presidencial y el espectacular final con las docenas de armaduras en el muelle. Todas son dinámicas entretenidas, llevaderas y con los diálogos que te matan de risa.

Robert Downey Jr. continúa expandiendo y desarrollando el rol de Tony Stark. Dando una de las versiones más vulnerables y emotivas del personaje (hasta ese momento). Traumatizado por los eventos de Avengers e inseguro de sí mismo. Downey no es el único que vuelve, Don Cheadle regresa como War Machine digo Iron Patriot. No tiene un rol más grande que en Iron Man 2 pero su papel es ligeramente más significativo. Gwyneth Paltrow nuevamente en su rol de Pepper con un personaje que no tiene evolución significativa a lo largo de la saga, siguiendo en el rol de la damisela en peligro.

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Entre los villanos en esta película se encuentra Guy Pearce como Aldrich Killian y Ben Kingsley como el Mandarín. Pearce no tiene mucho con que trabajar en su personaje de Killian –es un empresario megalomaniaco- pero tiene momentos donde brilla, excluyendo su introducción como el súper nerd técnico, eso es simplemente patético. Kingsley como el Mandarín es amenazador y encapsula los elementos básicos de un líder terrorista genérico.

Iron Man 3 es una deconstrucción del personaje de Tony Stark en todos los sentidos. El personaje se encuentra el su punto más débil. Todo su mundo fue dado vuelta en los Avengers, casi muere, todo su ser está en caos y lleno de terror. Lo único que lo mantiene seguro de sí mismo y de lo que es capaz, es construir. Y cuando alguien casi mata a su amigo, él reacciona sin pensar y eso lo deja sin nada. La película nos recuerda que Tony no es la persona más brillante del MCU pero si la más ingeniosa, le das una caja de herramientas y él arma lo que sea, donde sea y con lo que tenga a mano. Es un viaje que nos recuerda que Iron Man no es la armadura, cualquiera puede usar una armadura –Rhodes tiene una y no es Iron Man-, pero solamente Tony es Iron Man. Su ingenio de crear y construir es lo que lo vuelve Iron Man.

Pasando al lado de los villanos, Aldrich Killian merece más mérito como villano del MCU. Tiene un plan salido de una película de James Bond pero es un plan brillante. Su compañía controla el mercado de armas y al generar a un nuevo terrorista del mundo, aumenta la demanda de las mismas. Es una idea tan simple, pero en el mundo de hoy en día es extremadamente viable. Kingsley como Mandarín funciona. No sabemos nada de él y tampoco lo necesitamos, es un simple terrorista. Cuando llega el momento de su revelación –uno de los momentos más polémicos de la película– el personaje cambia drásticamente en el sentido opuesto de ser una figura imponente y amenazadora a un payaso que no lastimaría a nadie. Pero en estos personajes no todo es tan simple como parece, Killian decidió pasar desapercibido en el mundo, nunca llamar la atención de nadie y creó la imagen del Mandarin para pasar más desapercibido aún. A lo largo de toda la película, a Tony nunca se le ocurrió investigar a Killian hasta que ya es muy tarde, siempre buscó al Mandarín.

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Llegando al final, Killian ya no tiene nada que ocultar y quiere estar en el foco de Tony. Llamando su atención, se revela a sí mismo como el Mandarín. Esto genera una simetría entre Tony y Killian. Tony nunca se ocultó ante el mundo, a la primera oportunidad que tuvo, reveló ser Iron Man. Un terrorista lastima a su amigo y él le dice donde vive a diferencia de Killian que busca ocultarse detrás de otros y no estar en el centro.

El mayor problema que tiene Iron Man 3 es que se toma más libertades de las que debería en base al comic. A pesar de hacer referencias a eventos sucedidos en las películas predecesoras del universo la misma se encuentra desconectada del resto del universo. Sin embargo, Iron Man 3 es una de las historias más oscuras del MCU, lidiando con las consecuencias de la guerra, el terrorismo, la respuesta y las consecuencias de pasar a ser un hombre que vive de las fiestas y la diversión, a tomar responsabilidades sobre sus acciones para dedicarse a proteger lo que más le importa. Ahí es donde empieza de cero siendo el nuevo y mejorado Tony Star / Iron Man.

En conclusión, Iron Man 3 no fue la gran película que todos esperábamos, pero es una película que merece más reconocimiento y respeto del que tiene.