Marvel profundiza en la historia de su universo, mostrando como todo inicio, a un chico que lucha por sus creencias.

Uno de los factores que hacen al MCU recordado en la historia del cine, es el especial cuidado que puso a la hora de planificar su universo. No solo bastaba con mostrar el presente con Iron Man y Hulk o lugares más allá de la Tierra como con Thor. También debían narrar los eventos que, 70 años atrás, llevaron para que se naciera S.H.I.E.L.D. y posteriormente los Avengers.

La cinta arranca con el ya conocido Agente Coulson (Clark Gregg) llegando al ártico para verificar el hallazgo de una enorme nave semienterrada en la nieve. Al adentrarse en ella, realiza uno de los descubrimientos más importantes de la historia: Un escudo circular, blanco, rojo y azul. Luego, la película es transportada a 1942, donde el oficial nazi Johann Schmidt (Hugo Weaving) junto con la división nazi llamada Hydra, ingresa a la ciudad de Tønsberg en una Noruega ocupada por los alemanes, para robar una poderosa reliquia llamada el Teseracto.

Del otro lado del mundo, finalmente se presenta el héroe en este lio. Steve Rogers es un joven de New York, débil y enclenque, pero con aguante en todas las peleas en las que se involucra. Tiene el sueño de enlistarse en el ejército para viajar a Europa y luchar contra los alemanes. Debido a que no cumple los requisitos físicos mínimos, nunca es aceptado. Su amigo, el sargento James «Bucky» Barnes (Sebastian Stan), lo lleva a la exposición tecnología de Howard Stark, padre de Tony, en donde conoce al Dr. Abraham Erskine (Stanley Tucci), quien lo invita a ser voluntario para un experimento secreto.

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Realizar esta película no fue tarea fácil, contando con un antecedente tan terrible como fue Capitan America (1990), las expectativas del público no eran muy altas. Al igual que su protagonista, la cinta tendría que demostrar que aunque su exterior no prometía mucho, lo que había en su interior era lo más valioso. Finalmente fue Joe Johnston quien tomaría las riendas de las dirección. Johnston era un experimentado director quien ya había trabajado en buenas películas de aventuras como Jumanji (1995) o Querida encogí a los niños (1989). El cast termino de reforzarse con Tomy Lee Jones interpretando a Coronel Chester Phillips y Hayley Atwell como Peggy Carter, fundadora de S.H.I.E.L.D., personaje que cayó tan bien que la llevaría a protagonizar su propia serie.

Aunque no causó gran impacto en su momento, sobre todo fuera de Estados Unidos donde no contaba con el “gancho patriota”, es una película que cobró valor con los años y que contenía todos los grandes elementos que caracterizaron al MCU desde entonces: Gemas del Infinito, S.H.I.E.L.D., tecnología Stark, acción mezclada con buenas dosis humor y grandes efectos visuales. Sin contar con la escena post-créditos más emocionante de todas.

Hay algo conmovedor en volver a mirar los humildes orígenes del Cap, sabiendo lo lejos que posteriormente lo llevarían sus aventuras. Sobre todo en una de las escenas iniciales, donde antes de recibir el suero, Steve tras recibir una paliza, se para de manos a pesar de sus heridas y dice “Podría hacer esto todo el día”. La misma situación se repetiría más 70 años después en su vida, durante Captain America: Civil War (2016), ya consagrado como un campeón de la justicia y peleando contra un enemigo mucho más poderoso. Músculos mas o músculos menos, la esencia del Capitán América es siempre la misma.

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