Lo más jóvenes, pocos lo saben, pero en el inicio del universo cinematográfico de Marvel, el increíble Hulk tuvo su película individual y así la recordamos.

Meses después del estreno de la exitosa Iron Man, Marvel Studios en asociasión con Universal Studios, presentaba The Incredible Hulk (2008), protagonizada por Edward Norton como Bruce Banner, el hombre de la ira incontrolable.

Luego del agridulce sabor que dejó la película que tuvo el hombre verde en 2003 con Eric Bana, la casa de ideas daba sus primeros pasos en el MCU apostando a una interesante y diferente película de Hulk. Así como lo hicieron con la de Tony Stark, el estudio volvía a contratar a un importante reparto que estuvo encabezado por el mencionado Edward Norton (nominado varias veces al Oscar), Liv Tyler, Tim Roth y William Hurt, entre los más destacados.

A diferencia de muchas películas del MCU, en especial las primeras, The Incredible Hulk no es una historia de origen. En la secuencia de créditos iniciales, se puede observar como el experimento con rayos gamma se descontrola creando al monstruo más famoso de Marvel. Rápidamente, la película sin perder el tiempo, nos lleva a la vida de Bruce Banner, alejado de Estados Unidos, refugiado en las favelas de Brasil. Desde el comienzo, el film establece unas bases interesantes que brindan una sensación de estar viendo una película de Hulk diferente, con modernidad e ideas frescas, pese a sus diez años de historia.

La rápida introducción del personaje de Tim Roth (Emil Blonsky/Abomination) es importante para entender el peso que tendrá el gran actor de Reservoir Dogs (1992) en la cinta dirigida por Louis Leterrier (Now You See Me, 2013), casi en el mismo nivel de importancia que el Bruce Banner de Norton. Roth en esta película la rompe. Sin dudas, es uno de los mejores villanos que presentó el MCU, algo complicado de satisfacer en los más recientes tiempos del universo compartido. Este interesante actor nos mantiene cautivados con su impecable conducta, su sed de guerra y finalmente, entregándose a la locura.

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Kevin Feige nunca defraudó al público comiquero, mucho menos lo iba a hacer con la película de Hulk. Pese a ser una de las primeras, las ideas estaban claras y se entregó un film que recoge todo tipo de buenas referencias de la historia del personaje, actuaciones de primer nivel y el regreso de Lou Ferrigno (The Incredible Hulk, 1977), haciendo la voz de la bestia.

La actuación de Norton es lo que hace a esta película diferente entre todas las que cuentan con Hulk, como así también del género en general. Su Bruce Banner demuestra jerarquía, transmite muchos sentimientos y también tiene el toque ganador, que todo personaje del MCU debe poseer. Junto a Liv Tyler como Betty Ross, hacen una hermosa pareja, al mejor estilo Beauty and the Beast, el gigante verde tiene su costado sensible ante la dueña de su corazón. Drámaticos besos bajo la lluvia, creíbles demostraciones de amor y una aventura clandestina de ambos, encuentran su espacio para nutrir al relato.

El final de la película carece un poco de efectos especiales, algo lógico para la época y su trabajo de CGI. Quizás en el momento de verla por primera vez, los efectos sorprendieron, personalmente no lo recuerdo o simplemente el actual Hulk con capturas de movimiento y reconocimiento facial de Mark Ruffalo es demasiado bueno.

La Abominación hace su presentación en el final con una de las batallas más violentas que tuvo el universo Marvel en el cine. Los dos monstruos no se guardan nada y destrozan el barrio de Harlem en New York. ¿Un guiño a Luke Cage? El barrio del personaje que llegaría años más tarde por Netflix, es mencionado por el general Ross en el momento del ataque.

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Siendo una de las primeras películas de Marvel en empezar a caminar en un universo compartido sin igual, tras diez años de su lanzamiento, se puede decir que la Hulk de Edward Norton envejeció muy bien y sigue entreteniendo de principio a fin. Es una de las pocas películas o quizás la única del MCU que puede ser tomada como una cinta independiente, ya que Norton daría un paso al costado, dando lugar a Mark Ruffalo para seguir con el personaje en Avengers (2012), Avengers: Age of Ultron (2015) y Thor: Ragnarok (2017). Años después de su llamativo alejamiento, Edward Norton se declaró agradecido y feliz por su trabajo en Hulk, admitiendo que no estaba interesado en interpretar al personaje en repetidas oportunidades, estando en desacuerdo con una misma carecterización -casi eterna- en un universo que como sabemos, da para mucho más.

La perlita del final, es otro de los pasitos que Kevin Feige proyectaba en sus queridas escenas post-créditos, esta vez con Robert Downey Jr., quien venía de romperla con Iron Man. Tony se presenta y habla brevemente sobre el proyecto de armar un equipo al general Ross, con claras intenciones de contar con Banner en los Vengadores.

¿Y ustedes cómo la recuerdan? ¿Creen que Edward Norton tuvo que seguir en el universo cinematográfico de Marvel? Compartan sus experiencias y recuerdos en la caja de comentarios. Próximamente Iron Man 2 (2010) en el Especial MARVEL STUD10S.