Thomas y los larchos llegan al final de su travesía.

Después de lo que fue el éxito rotundo de Harry Potter en el mundo del cine, varias novelas para los denominados «young adult» quisieron ir por el mismo camino. Si bien es cierto que el paso de las adaptaciones literarias al cine no es un recurso nuevo, para los jóvenes adultos de todo el mundo, las aventuras del niño mago y su amigos caló hondo y esto inició un nuevo recorrido en Hollywood. Por ejemplo, en los últimos años han llegado a las pantallas muchas adaptaciones de novelas de gran éxito en sus versiones de papel, pero no tanto en el cine. Todas son sagas bastante parecidas, donde se presentan futuros distópicos o rebeliones contra la sociedad dominante.

En el medio de varias franquicias, surgió otra saga con inicio en los libros, Maze Runner. Esta saga adaptada de los libros de James Dashner, se presentaba como una alternativa, agregando elementos de un laberinto gigante, una enfermedad que está deteriorando al mundo, mounstros y una especie de zombies llamados «cranks». La primera parte de esta trilogía literaria llegó a los cines en 2014, presentando muchos personajes, escenarios y situaciones realmente novedosas. Ahí se introducirían al mundo cinéfilo Thomas (Dylan O’Brien), Newt (Thomas Brodie-Sangster), Teresa (Kaya Scodelario), entre muchos otros.

En la primera parte, el objetivo de los denominados «larchos» era salir de un laberinto gigante, lleno de peligros y cuidadosamente diseñado por una organización conocida como C.R.U.E.L., una corporación encargada de encontrar una cura a la epidemia que azota el mundo entero. Más adelante, este grupo de adolescentes sin memoria lograrían escapar de este lugar y se darían cuenta que el mundo exterior los estaba utilizando para lograr obtener esta cura para el mundo. El inicio de Maze Runner recibió muy buenas criticas por parte de los fans y sentó las bases de lo que se confirmaría luego, su trilogía completa. Al año siguiente, en 2015, se estrenaría su esperada secuela, bajo el subtitulo de Prueba de Fuego (The Scorh Trials). En esta oportunidad, el grupo de sobrevivientes liderado por Thomas, decidirían romper todo tipo de vinculo con la organización C.R.U.E.L. debido a la desconfianza que estos causaban en el grupo de adolescentes. En La Cura Mortal, esta última entrega de la franquicia, el grupo de Thomas deberá volver a la última gran ciudad del mundo para rescatar a Minho de las garras de Jansen, Ava y Teresa. En el medio, se cruzarán con viejos y nuevos aliados que dejarán todo hasta ver caer a C.R.U.E.L. y encontrar la cura que el mundo necesita. El reparto original vuelve para finalizar la historia y también se encuentra bajo la dirección del mismo director que dio origen a esta trilogía, el canadiense Wes Ball.

A primera vista, esta última parte de la saga, supera ampliamente a sus predecesora. Con un ritmo totalmente vertiginoso y con un objetivo concreto que se marca al inicio del film. La peli avanza y en ningún momento se plantea dudar, no hay tiempo para pensar dos veces. Claro está que la segunda parte fue tan floja, que no era muy complicado superarla. Solo necesitaban un cambio de ritmo.

Algo negativo pueden ser las secuencias de acción, que aunque están bien elaboradas, no alcanzan a tapar el problema esencial de la historia, y de toda la franquicia a esta altura: no hay suficiente trama. Muchas quedan de relleno y están para sumar minutos en el corte final. Otro punto flojo es que el acto final se llena de dramatismo innecesario y de guiños a las películas anteriores e incluso a otros grandes films, solo para salir de lo tediosa que se hace la peli. Dos horas y media es un exceso demasiado grande y lo terminan pagando, sin dudas.

El guión va de mayor a menor. Empieza queriendo ser diferente a lo visto y con movimientos de cámara precisos y diálogos muy calibrados, consigue lograrlo. Pero promediando el film, se va llenando lentamente de situaciones cliché y totalmente previsibles encargándose de dejar de lado la angustia y emoción por el conformismo y el lugar común.

Las actuaciones son normales, ninguno de los personajes destacan en este rubro y salvo por algunos momentos en particular, nadie del elenco lo logra. El CGI, el maquillaje y los efectos especiales no logran imponerse tampoco y quizás esto se deba a que la mayoría de estas escenas computarizadas. No hay sorpresa, no hay paisajes que puedan perdurar en el inconsciente del espectador ni una fotografía que sobresalga.

¿Es La Cura Mortal un digno final para esta saga? Sí. Aunque se conforma con solo ser mejor a su segunda parte. Por suerte, al director no se le cruzó por la cabeza la idea de dividir el final en dos entregas como hicieron otras franquicias, porque en Harry Potter puede funcionar.

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